El Centro Arte para la Paz (CAP) es una asociación de desarrollo local sin fines de lucro con sede en Suchitoto, El Salvador. Nació del deseo profundo de sanar heridas, y hoy es un referente que une arte, memoria y comunidad para construir una cultura de paz.
El Centro Arte para la Paz nace del anhelo de sanar heridas y reconstruir la esperanza en Suchitoto, una comunidad marcada por los difíciles años del conflicto armado.
En los años ochenta, El Salvador vivió momentos de gran dolor, y muchas comunidades perdieron espacios de encuentro y educación, como el antiguo Colegio Beata Imelda, fundado en 1914 por las Hermanas Dominicanas. Con la llegada de la guerra, el colegio cerró sus puertas y permaneció en silencio más de 25 años. En 1986, un grupo de religiosas estadounidenses llegó para acompañar a las familias afectadas. Entre ellas, la Hermana Margaret Ann O’Neill (más conocida como Hermana Peggy) y la Hermana Patricia Farrell, quienes llegaron a Suchitoto para acompañar a las comunidades que venían a repoblar. También apoyaron en la reconstrucción del tejido social, impulsando proyectos educativos, religiosos y de mejora de infraestructuras en las comunidades más afectadas.
Tras la firma de los Acuerdos de Paz de 1992, en 2004, la Hermana Peggy, la Hermana Patricia y los artistas Salvador Acosta y Minako Close impulsaron la restauración del antiguo colegio para transformarlo en un espacio de arte, convivencia y aprendizaje. Así nació oficialmente el Centro Arte para la Paz, como un símbolo de unión, creatividad y oportunidad para todas las edades.
Desde entonces, miles de niñas, niños, jóvenes y adultos han llenado sus salones con música, pintura, talleres y actividades que fortalecen la convivencia y mantienen viva la cultura local. Hoy, más de 80 personas —socias, artistas, docentes y voluntarias— mantienen encendida esta llama que da vida y sentido a Suchitoto.
En 2008, el Centro Arte obtuvo su personería jurídica como Asociación de Desarrollo Local sin fines de lucro, lo que nos ha permitido crecer, ser sostenibles y seguir abriendo puertas a quienes sueñan con un futuro mejor a través del arte, la educación, la cultura de paz y la solidaridad.
La historia del Centro Arte para la Paz es la historia de una comunidad que, unida, decidió transformar el abandono en un lugar de esperanza y aprendizaje para todos.
Mission
To create a culture of peace through the arts, promoting creativity, imagination and cultural exchange with the participation of children, youth and adults of Suchitoto and its communities.
Vision
To integrate the work for peace and art through an alternative education program, bringing to the community creative energies, hopeful dreams, innovative activities and cultural events to deepen into the cultural identity with the participation of children, youth and adults of Suchitoto and its communities.

El Centro Arte para la Paz está ubicado en el antiguo Colegio Beata Imelda, parte del conjunto arquitectónico de Suchitoto declarado Patrimonio Cultural de El Salvador. Fundado por las Hermanas Dominicanas en 1914, funcionó como colegio de niñas hasta la guerra civil. Después de 25 años de abandono a causa del conflicto, fue restaurado como símbolo de reconstrucción nacional.
Hoy, este espacio histórico alberga salones para talleres de arte y exposiciones, un museo comunitario, una mediateca, un café, un hostal, oficinas y áreas para talleres y exposiciones. A pesar de algunos desafíos estructurales, el colegio se mantiene vivo como puente entre la memoria patrimonial y el desarrollo comunitario actual.
Desde el Centro Arte para la Paz, creemos firmemente en el poder transformador del arte, la memoria histórica y la cultura de paz como herramientas esenciales para construir comunidades resilientes.
Cada año, cientos de personas participan en nuestros talleres gratuitos de música, pintura, coro, danza y expresión corporal, donde desarrollan habilidades artísticas y emocionales que fortalecen su resiliencia, autoestima y sentido de pertenencia. Estos espacios no solo impulsan la creatividad individual, sino que promueven valores como la empatía, la cooperación, la solidaridad y el respeto mutuo.
Nuestra apuesta por una cultura de paz implica un compromiso activo con la dignidad humana, la resolución pacífica de conflictos y la construcción de comunidades cohesionadas y libres de violencia. Cada taller, cada evento cultural y cada acción de formación es una semilla que cultivamos para transformar las raíces de la violencia y abrir caminos hacia una convivencia más solidaria.

Desde esta visión integral, alineamos nuestro trabajo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030: