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Museo La Memoria Vive

Tercera exposición: “Dos Historias Tres Generaciones”

Desde su fundación como Ciudad el 15 de julio de 1858, Suchitoto ha mostrado un crecimiento constante. Sin embargo entre sus pobladores, hay dos sucesos importantes que han marcado profundamente toda la historia de esta ciudad. Un acercamiento a sus memorias individuales y colectivas  permite conocer la memoria histórica  con hechos que significaron grandes cambios y transformaciones en el municipio y sus pobladores.

Que estos hombres y mujeres compartan sus testimonios, sus vivencias y memorias, dejamos que la memoria viva hablen desde el seno de la familia en esta exposición: tres generaciones y dos historias.

El lago Suchitlán.

El origen de lo que se conoce como el lago Suchitlán, inicia con la construcción de la Presa Hidroeléctrica del Cerrón Grande entre 1972 a 1975.

A través del testimonio de las familias,  iremos conociendo como este proyecto del Cerrón Grande a pesar  que significó la producción de mayor energía eléctrica, pero también implicó la pérdida de tierra fértil cultivable, el cierre de importantes vías de comunicación y  comercio entre el departamento de Cuscatlán y Chalatenango, así como el cambio en las costumbres e identidades de sus pobladores.

A pesar que el Lago de Suchitlán, representa un importante polo de desarrollo económico ligado a la pesca y el turismo, también sus pobladores reconocen y señalan con preocupación el aumento  de la  contaminación que constantemente llega al lago, por ser el desagüe de los ríos: Sucio, Acelhuate y Lempa.

La Guerra

El segundo suceso fue el conflicto armado salvadoreño ocurrido entre 1980 y 1992, que según los pobladores marcó un antes y después en la historia contemporánea de Suchitoto.

La ciudad vivió desde finales de los años setenta una serie de hechos que anunciaban  el desenlace final de la Guerra Civil. Según sus pobladores durante esos años, Suchitoto se fue convirtiendo en una ciudad fantasma, debido a las migraciones, masacres, persecuciones, desapariciones y combates. El casco urbano fue afectado con más intensidad durante los años de 1984 – 1985, sobretodo en el Barrio La Cruz y zonas periféricas de la ciudad.

Durante esta época las familias dejaron sus hogares y muchas migraron a refugios  dentro o fuera del país. La ciudad para entonces era habitada por pocas familias, que vivían encerradas por los toques de queda o por estar sitiadas por una base militar. Entre la población  hay centenares de historias y anécdotas vinculadas a las experiencias vividas durante la guerra.  Es a partir de 1992 que comienza la mayor desmovilización de la población y se formaron asentamientos que fueron llamados “comunidades”, formadas por grupos de repobladores provenientes de diferentes lugares.